Funeral Oficial de Pablo Neruda. Isla Negra, Chile, 12 de diciembre 1992 [Afiche] | Ministerio Secretaría General de Gobierno / Fundación Pablo Neruda

$650.000

Isla Negra, Chile, 1992. Ilustración: Pintura de José Balmes. Afiche. Sin encuadernar. 70 x 50 cm. Estado de conservación: Excelente.

Nota

Fallecido el 23 de septiembre de 1973, a pocos días del Golpe de Estado, Pablo Neruda fue humildemente velado en su casa de Santiago; «La Chascona» (que poco antes había sido saqueada por los militares) y luego conducido al cementerio general. El cortejo fúnebre entre llantos y consignas se convirtió en la primera manifestación pública contra el régimen militar.

Neruda fue sepultado en el mausoleo de la familia de la escritora Adriana Dittborn, pero a menos de un año, y pedido de las hermanas de la escritora, debió ser trasladado a un discreto nicho  en el mismo Cementerio General. Apenas seis personas asistieron a este segundo entierro en «una mañana tristísima para un acto fúnebre tristísimo», como escribió el poeta Jaime Quezada, uno de los presentes. Recién en 1992, cumpliendo con su deseo y otorgándole los correspondientes funerales de estado, los restos de Neruda son conducidos a su casa en Isla Negra.

 

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Descripción

Isla Negra, Chile, 1992. Ilustración: Pintura de José Balmes. Afiche. Sin encuadernar. 70 x 50 cm. Estado de conservación: Excelente.

 

Nota

Fallecido el 23 de septiembre de 1973, a pocos días del Golpe de Estado, Pablo Neruda fue humildemente velado en su casa de Santiago; «La Chascona» (que poco antes había sido saqueada por los militares) y luego conducido al cementerio general. El cortejo fúnebre entre llantos y consignas se convirtió en la primera manifestación pública contra el régimen militar.

Neruda fue sepultado en el mausoleo de la familia de la escritora Adriana Dittborn, pero a menos de un año, y pedido de las hermanas de la escritora, debió ser trasladado a un discreto nicho  en el mismo Cementerio General. Apenas seis personas asistieron a este segundo entierro en «una mañana tristísima para un acto fúnebre tristísimo», como escribió el poeta Jaime Quezada, uno de los presentes. Recién en 1992, cumpliendo con su deseo y otorgándole los correspondientes funerales de estado, los restos de Neruda son conducidos a su casa en Isla Negra.